
Nunca me decidí definitivamente a olvidarlo, a olvidarte. Siempre he querido que te quedes aquí, dando vueltas en mi cabeza, y pegado en mi corazón. Nunca quise decirte adiós. Nunca quise aceptar que te perdi, lo estúpida que fui. Nunca quise dejar de pensar en tí, y pensar una vez en mi. Nunca quise ver que solo te tenía en mis recuerdos. Nunca te dejé cruzar la puerta del pasado. Siempre estabas aquí, haciéndome bien por instantes, y mal por infinitos momentos. Hasta sentí que estaba volviendome loca. Senti que ya no estaba viviendo la vida como debía hacerlo, no estaba disfrutando, que lo eras completamente todo. Era levantarme pensando en tí, acostarme pensando en tí, vivir completamente para ti. Era empapar la almohada, llorar en silencio, y hasta llegar a pensar que no iba a poder salir nunca más de esto. No tenes la culpa, de nada. Porque yo fui "la que te abri la puerta, te deje entrar, la cerre y te elegí". Yo fui la que te dejé formar parte de mi historia. Y no me arrepiento, porque me hiciste feliz. Me hiciste sentir viva, que a pesar de todos los problemas que tengo en mi vida, me hacías sonreir, y sacar fuerzas para seguir adelante. Me hacias feliz con cada te quiero, cada frase, cada beso. Hasta que terminó todo, y paso el tiempo... y volvimos a reencontrarnos. Cada despedida es una promesa de reencuentro, dicen. Y asi fué, y fue mágico. Fue hermoso volver a estar entre tus brazos, fue tan loco volver a estar entre tus labios, volver a sentirte, a acariciarte, a decirte te quiero, a entregarme después de todo, después de saber que la amabas. Fue hermoso, me hiciste feliz en estos momentos en que me vida es un desastre. Y te lo agradezco, porque sos la única persona que me puede levantar, que me puede curar... Pero ya está, hoy digo basta. Hoy quiero empezar a vivir mi vida, a preocuparme en mi, a poder encontrar mi felicidad sin que dependa de otra persona. Hoy vuelvo a ser yo después de tanto tiempo.
Olvidar, jamás, espero superar. Me quedo con los lindos recuerdos, con cada tarde. Hoy me despedí de ti, por tu viaje. Y hoy decido despedirte de mi vida, de verdad. Seguramente te volveré a ver, y volverá a pasar algo, pero que pase sin que tu seas mi todo. No te digo adiós, sino hasta siempre o hasta luego, te digo que ya te veo solo como un recuerdo.
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